Hay esencialmente 2 maneras de ver el tema de los sueños. Una es entender a los sueños como deseos, cosas que quisiéramos lograr, etc. Y otra tiene que ver con la actividad onírica, con esa información que se nos revela de modo permanente la cual nos da pistas de aquello que nos puede pasar, o de cómo interpretar cosas que ya nos pasaron, o de cómo entender ciertas situaciones o vínculos.
En algún punto ambas maneras de entender los sueños pueden estar relacionadas a pesar de parecer ser 2 cosas distintas. Es decir, si por un lado los sueños constituyen nuestros deseos; los sueños, desde el punto de vista de la actividad onírica, nos pueden dar información sobre cuáles son esos deseos y cómo realizarlos.
Esto último tiene mucho que ver con la interpretación de los sueños lo cual es un conocimiento que excede a la astrología y a lo que aquí queremos explicar sobre los sueños; pero es importante tener en cuenta este vínculo entre ambas formas de entender qué cosas son los sueños.
Nosotros vamos a hablar de ambas formas de ver los sueños. En astrología podemos pensar principalmente en 3 planetas que se refieren a los sueños como deseos por lograr; ellos son Marte, Júpiter y Saturno, y quizá también en menor medida Venus.
Una de las cosas que Marte representa es nuestros sueños o deseos más profundos, lo cual lo tenemos que indagar en la posición y las relaciones de este planeta en nuestra carta astral.
Júpiter, y en alguna medida también Venus, nos va a hablar de aquello que vamos a querer encontrar y desarrollar; aquello que nos va a gustar y vamos a querer multiplicar y, si lo hacemos bien, vamos a brillar en esas cosas que hagamos. Júpiter tiene que ver con buscar y explorar lo que nos gusta, con formas de ser y de pensar que nos van a hacer sentir plenos.
Por supuesto, habrá que ver la posición particular de Júpiter en nuestra carta natal y sus relaciones con otros elementos para saber cuáles son esas cosas a las que queremos llegar, y cuáles sus dificultades y desafíos. Y con respecto a esto último debemos tener en cuenta a Saturno, y particularmente su energía y su función en nuestra vida.
Júpiter y Saturno son considerados antagónicos en el sentido que nos llevan en direcciones aparentemente opuestas. Es decir, Júpiter quiere conocer y hacer cosas que le gusta; mientras que Saturno nos hace dudar, nos hace ver la parte difícil o peligrosa de aquellas cosas llevándonos al miedo o a la inacción, pudiéndonos hacer sentir frustrados o que no somos suficientemente capaces de llegar a aquello que Júpiter nos propone.
Ahora, estas 2 fuerzas aparentemente antagónicas son complementarias y se necesitan una a la otra ya que sin los recaudos de Saturno sería difícil concretar aquellos a lo que nos lleva Júpiter y, al mismo tiempo, sin la energía de Júpiter y solo con Saturno correríamos el riesgo de volvernos extremadamente cautelosos y gobernados por las dudas y los miedos, lo que conduciría a que nunca hagamos nada sin siquiera intentarlo.
Pasemos ahora al tema de los sueños entendidos como actividad onírica. Hay 3 elementos principales en nuestra carta natal que tienen que ver con esto; ellos son el planeta Neptuno como regente del signo de Piscis, y la casa 12 que es la casa que corresponde a ellos.
La ubicación de esta casa en cualquier carta astral es justo antes del ascendente, que es aquello a lo que estamos llamados a ser por medio de nuestras experiencias en la vida. Esto se puede interpretar como lo que tenemos antes de empezar a existir (de nuestro nacimiento); el ascendente está siempre al inicio de la casa 1 que es el “yo soy”, y tiene que ver con el desarrollo de nuestra personalidad. Esto significa que todo aquello que forme parte de la casa 12 estará presente pero no se manifestará abiertamente como sí se manifiestan los temas que involucran a las otras 11 casas.
Aquellos planetas que estén en la casa 12, como así también los signos que ocupen el espacio de esta casa, y también los planetas regentes de esos signos que podrán estar ubicados en otras casas; todo esto puede ser visto como fuerzas en dirección hacia dentro de nosotros mismos. La mayor cantidad de elementos que tengamos en esta casa va a tener que ver con nuestra mayor actividad mental, nuestra imaginación, la capacidad de vivir situaciones que solo ocurren en nuestro interior.
La casa 12 es llamada la casa de los sueños, y también la casa del karma (de las vidas pasadas). Y como ya dijimos, en ella hay cosas que ya están presentes antes de nuestro nacimiento (comienzo de la casa 1 y ascendente) y de ahí se puede ver lo del karma o vidas pasadas. En el caso de los sueños, ellos suelen ser una suerte de válvula de escape de mucha tensión interna que la composición de esta casa nos puede causar; los sueños es otra forma de vivir la energía de los elementos de la casa 12 la cual se dirige siempre hacia nosotros mismos.
Los sueños serán, entonces, historias que representarán muchos de estos impulsos causados por los elementos que compongan nuestra casa 12. Gracias a técnicas como la interpretación de sueños podremos saber qué significan algunas de esas cosas que se nos aparecen en los sueños, pudiendo incluso hacer una interpretación astrológica de ellas relacionándolas a los elementos que conforman nuestra casa 12.
Por lo tanto, los sueños como así también toda nuestra actividad mental de imaginación, están allí para que desde nuestra conciencia los analicemos y comprendamos para así, gradualmente, poder manifestar positivamente en nuestra vida concreta aquellos elementos que forman nuestra casa 12. En esos sueños e imaginaciones habrán seguramente dones como así también deseos que, en caso de poder materializarlos en nuestras vidas, serán de gran beneficio para nuestra evolución personal, y también para servir y ayudar a los demás.
Víctor Landolfi

