En la primer parte de este artículo estuvimos hablando de los opuestos complementarios en astrología y de la relación de opuesto no complementario que existe entre la luna y Lilith (la luna negra). También nos referimos a que Lilith representa mucho de aquello que fue negado, prohibido, o por alguna razón dejado de lado antes y durante nuestro proceso de crianza; y que muchas veces permanece reprimido por largo tiempo. Es decir que en Lilith podemos ver cierta incapacidad por adaptarse, ya que no “conecta” con la luna para así poder identificar y superar aquellos temas difíciles que podrían existir como resultado de ese proceso de crianza que representa la luna.
El mito de Lilith
Un primer paso para poder entender este modo de interactuar de Lilith en nuestra carta natal, es referirnos brevemente el relato mítico de Lilith quien es mencionada en el libro de Isaías del antiguo testamento sin dar ninguna explicación, y presuponiendo que los lectores ya saben de quién se trata. Aparece también mencionada en textos de los Sumerios, el Talmud, la Cábala y el “Alfabeto de Ben Sirá” (también conocido como “Eclesiástico”).
En el libro del Génesis del antiguo testamento se dice que Dios en el sexto día creó al hombre a su imagen y semejanza, y que los creó varón y mujer. Luego Dios descansó, y después vio que no era bueno que el hombre esté solo y de allí viene la creación de Eva. Ahora la pregunta es ¿Y qué pasó entonces con esa mujer creada en el sexto día? Distintas especulaciones e interpretaciones estiman que se podría tratar de Lilith, y que por alguna razón ya no estaba más en el Edén.
En un libro que hemos mencionado más arriba, el “Alfabeto de Ben Sirá” (o “Eclesiástico”), el cual forma parte del canon de las iglesias cristianas ortodoxa y católica, pero no así de la protestante quien lo considera un libro apócrifo, se cuenta cómo Lilith decide abandonar a Adán y el paraíso debido a diferencias de orden sexual entre ellos. Lilith es una mujer que decide abandonar el paraíso antes que renunciar a aquello que consideraba justo (de ahí la relevancia de esta figura en el movimiento feminista). A partir de este hecho existen distintas historias que muestran una ira irreconciliable por parte de Lilith como resultado de la cual, entre otras cosas, crea una gran cantidad de hijos los cuales son todos demonios.
Nos interesa observar en este relato la situación de marginalidad de Lilith que al mismo tiempo nos muestra cómo esa historia queda reprimida y callada una vez producida su salida del paraíso. La historia que continúa luego bajo ningún punto de vista integra temas de aquella otra de Lilith; Adán y Eva inician una nueva historia como si eso jamás hubiera sucedido.
Por lo tanto, lo que podemos ver es una falta de integración o complementariedad (para decirlo en términos astrológicos). Es decir, Lilith abandona el paraíso y todos sus sentimientos de ira, enojo, frustración, etc. quedan totalmente marginados de la nueva historia que comienza con Adán y Eva. Y, además, se observan por parte de Lilith comportamientos que son muchas veces irracionales y desmedidos, que bajo ningún punto de vista apuntan a comprender nada ni a integrar contradicciones.
Lilith y el proceso lunar
Estos relatos nos enseñan más sobre lo que veníamos hablando de la oposición no complementaria entre la luna y Lilith. Esta última representa mucho de aquello que dejamos de lado durante el proceso lunar (que en este relato lo podríamos asociar a Eva, y a toda la historia posterior a Lilith). También representa mucho de aquello que nuestra madre, o quien haya cumplido ese rol en nuestra vida, tuvo que dejar de lado como consecuencia de nuestro proceso de crianza, e incluso durante el período anterior a nuestro nacimiento.
Esto último es de gran importancia ya que suma a lo que venimos diciendo aquello que otra persona tuvo que dejar de lado, y que se nos transmite a nosotros para adoptarlo como propio. Una posible lectura de Lilith en la carta astral, y que suele ser muy reveladora para el consultante, es entender la posición de Lilith como una serie de temas o áreas de la vida que se vieron afectados por parte de la madre (o quien haya cumplido ese rol) como consecuencia del proceso de crianza (la luna).
El proceso lunar y la posición de Lilith en nuestra carta natal
No siempre es posible ni sencillo poder conocer qué temas fueron aquellos que la madre (o quien ocupó ese rol) tuvo que dejar de lado como consecuencia de las obligaciones que implican la crianza del hijo; pero sí podríamos sugerir que ellos están señalados por la posición de Lilith en nuestra carta natal. Por ejemplo, una Lilith en la casa 10 que, entre otras cosas se refiere al trabajo y particularmente al desarrollo profesional, nos podría estar indicando que esos fueron los temas que se vieron postergados y excluidos como consecuencia del proceso lunar de crianza; y que, finalmente, terminan siendo parte constitutiva nuestra y, por lo tanto, cada vez que estemos en una situación en la que esos temas de la casa 10 estén en riesgo de ser postergados, prohibidos, etc. nuestra Lilith se podría “activar”.
¿Y qué significa que Lilith se podría “activar”? Significa que podríamos reaccionar de un modo que no es habitual en nosotros, por ejemplo causándonos un enojo desmedido; o que decidamos hacer algo que esté por fuera de lo previsible para nosotros, y que nos ponga en una situación de vulnerabilidad y/o de incertidumbre; etc. Además, estos comportamientos tampoco podrían estar “previstos” por nuestra propia carta astral, ya que podríamos reaccionar de un modo muy distinto al de la personalidad que en ella se describe.
Esto también podría servir para comprender cierto vacío que a veces deja la astrología al momento de interpretar cartas natales de personas que han tenido comportamientos muy distintos de aquellos que se indican en sus cartas. Por lo tanto, si optamos por la interpretación de Lilith para entender situaciones como estas, deberíamos retrotraernos a los hechos que podrían haber causado dichos comportamientos, para ver si coinciden con la posición de Lilith en la carta natal de esas personas.
Leer la tercera y última parte de este artículo.
Víctor Landolfi

